Identidad de Bloody Mary

Identidad de Bloody Mary

 

La verdadera identidad de Bloody Mary, se disputa entre 3 historias en las que un fantasma en un espejo siempre anuncia la muerte de quien lo ve.

identidad de Bloody Mary

11 de junio de 1509: Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, contrae matrimonio con el flamante rey de Inglaterra, Enrique VIII.

Fruto de la unión entre las dos Casas reales, los Tudor y los Trastámara, un 18 de febrero de 1516, nacería una hija. El día del nacimiento de la princesa María, se recuerda por la nevada memorable, tal vez premonitoria de lo que haría.

María recibió una educación católica. También fue instruida en el conocimiento del latín, el francés, el griego y el español.

Tras varios embarazos fallidos y muertes prematuras, María fue la única hija que sobrevivió a la infancia.

Pero Enrique VIII se sentía profundamente disgustado. Necesitaba asegurarar la sucesión al trono de Inglaterra y su matrimonio con Catalina no le había proporcionado un heredero varón.

Por eso, pensó en anular el matrimonio. Para ello invocó el hecho de que Catalina se había casado sin dispensa pontificia suficiente, con el hermano de su primer marido, quien había muerto unos meses después del matrimonio.

Catalina, por su parte, siempre mantuvo que la unión nunca había llegado a consumarse. Justificación que Enrique rechazaba, y que sembró la duda sobre la legitimidad de María.

 

La mala perra

 

En 1533, el Arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, declaró nulo el matrimonio del Rey con Catalina y el soberano se casó con Ana Bolena, a la que el pueblo denominaba «la mala perra». Además, Enrique privó a Catalina del derecho a cualquier título salvo al de Princesa Viuda de Gales, en reconocimiento de su estatus como la viuda de su hermano Arturo, y la desterró al castillo del More en el invierno de 1531. Años después fue trasladada al castillo de Kimbolton, donde tenía prohibido comunicarse de forma escrita y sus movimientos quedaron todavía más limitados.

Allí, el 7 de enero de 1536, antes de morir a causa posiblemente de un cáncer, Catalina de Aragón escribió una carta a su sobrino Carlos I pidiéndole que protegiera a su hija, la princesa María.

Todas estas humillaciones infligidas en ella y en su madre pasaron factura a la princesa María. La separación de sus padres le causó un gran pesar, que se tradujo en jaquecas, palpitaciones y una depresión que sufriría el resto de su vida.

 

La historia de Bloody Mary

 

El 3 de agosto de 1553, María y sus seguidores entraron triunfalmente en Londres con una procesión de más de 800 nobles y caballeros.

A pesar de que María tenía la capacidad de insistir en sus políticas, como lo hizo en el caso de su matrimonio, o en el de la restauración del catolicismo, no contaba con el peso político suficiente como para poder imponerse e inspirar temor entre sus consejeros. Sin embargo, su breve reinado dejaría un amargo recuerdo.

Su llegada al trono anglosajón estuvo rodeada por todo tipo de argucias y suspicacias, debido a su condición católica que originó serias grietas en una sociedad cada vez más cercana al protestantismo.

Si bien los abuelos maternos de María, Fernando e Isabel, habían conservado la soberanía de sus respectivos reinos durante su matrimonio, no había precedentes a seguir en Inglaterra.

No sólo era impropio que una mujer gobernara sola, sino que tenía que garantizar la sucesión al trono. Por ambas razones, era obvio que tenía que casarse con alguien perteneciente a su familia materna, los Trastámara-Habsburgo de España.

Cuando María se convirtió en reina en 1553, sus esfuerzos por restaurar el catolicismo romano en Inglaterra la llevaron a abolir todas las reformas religiosas introducidas por su padre. En 1554 consiguió doblegar a Inglaterra de nuevo a la disciplina papal.

Y poco después, contrajo matrimonio con Felipe II. Aunque María seguiría conservando el control de todo lo referente a los asuntos de Inglaterra.

Su fanatismo religioso la llevó a considerar uno de sus embarazos psicológicos como «el castigo de Dios» por haber «tolerado herejes» en su reino.

María emprendió una feroz represión contra todos aquellos contrarios a la reinstauración del catolicismo, condenando a la hoguera a 273 personas.

La historiografía protestante posterior no iba mal encaminada cuando decidió apodar a la reina María I, como Bloody Mary, «la sangrienta María».

 

La sangrienta María

 

María I de Inglaterra

Bloody Mary significa María sangrienta, el apodo que se ganó María Tudor cuando al anular las reformas religiosas de su padre Enrique VIII, inició una época de terror en la que los protestantes fueron perseguidos y ejecutados duramente.

Bloody Mary, «la sangrienta María», murió en 1558 en Londres, a la edad de 42 años, después de haber gobernado tan solo cinco años. Posiblemente de un quiste ovárico o de un cáncer uterino.

Su sucesora, Isabel I, restablecería todas las reformas religiosas que había hecho Enrique VIII.

 

¿Sabes cuál es el origen de Bloody Mary?

Según algunas fuentes, María Tudor, la asesina de protestantes que avivó la leyenda negra española, fue quien inspiró la bebida elaborada a base de vodka y jugo de tomate. No obstante, el origen de este popular coctel, que a menudo se promociona como una cura para la resaca, sigue estando bastante discutido.

La verdadera identidad de Bloody Mary, sigue siendo un misterio, dado que existen otras dos historias populares que se disputan a la sangrienta María. Todas comparten ser leyendas de un fantasma que aparece en un espejo después de ser invocado varias veces.

Una de ellas, dice:

María era una joven de 15 años de lo más presumida, con su cabello. Lo cepillaba todas las noches cien veces. Un día, un hombre se escondió en el armario de la adolescente para gastarle una broma mientras ella se peinaba el pelo.

Cuando estaba sola, salió del armario y la inmovilizó, luego le cortó el pelo y escapó. No pudiendo soportar la vergüenza, la joven se quitó la vida.

Si quieres invocarla, debes encender 3 velas frente a un espejo y pronunciar su nombre 3 veces mientras te cepillas el pelo.

En otra versión, Bloody Mary era una muchacha gravemente enferma de un mal incurable.

Después de cuatro días en coma, su padre, que era médico, tomó la decisión de enterrarla en el patio de su casa.

Antes de irse a dormir, amarró en la mano de su hija un hilo y al otro extremo una campana.

Te imaginarás que al día siguiente, descubrió que la niña había despertado y había arañado el ataúd hasta morir asfixiada.

En este caso, para invocar el espíritu desdichado de la joven, también debes encender 3 velas, pronunciar el mantra “Bloody Mary” 3 veces, y dar 3 vueltas frente a un espejo.

Por supuesto, cualquiera sea la identidad de la sangrienta María, el objetivo de este fantasma que aparece en un espejo después de ser invocado, siempre es matar a quien lo invocó.

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